el color de mis ojos

Pasen y sientanse comodos (o no), chusmeen lo que quieran, pero no rompan nada (menos mi paciencia). Y sientanse libres de opinar, siempre que lo hagan con respeto. Bienvenidos y gracias por pasar a visitar.

miércoles, septiembre 28, 2005

Seguridad, otro punto de vista

Mi amigo Santiago me mandó por mail una carta de Eduardo de la Serna, que da otra visión sobre la movida del Ing. Blumberg y compañía. En el mail me puso que Eduardo de la Serna es "profesor con una teología y una práctica muy comprometidas con los más pobres". Buscando un poco más en internet encontré mas material interesante: " . . . forma parte ahora de uno de los sectores más críticos de la Iglesia. Coordina el grupo de sacerdotes Carlos Mugica, uno de los movimientos eclesiales comprometidos con los pobres. En todo el país esta organización reúne a unos 400 sacerdotes y con el paso del tiempo, De la Serna se convirtió en portavoz de esa corriente . . . " .



Acá va la carta:

Para quienes somos argentinos, o latinoamericanos, y por lo tanto de corazón caliente, el dolor es un terreno sagrado en el que nos introducimos con silencio reverencial, y con respeto casi religioso. Nadie se atreve a hablar mal de un muerto, nadie cuestiona a quien se encuentra en medio de un drama, y hasta se callan o disimulan cosas que hasta ayer se gritaban, porque "¿cómo vas a decir eso?" ante el sufrimiento.

Para quienes somos argentinos, o latinoamericanos, y por lo tanto sensibles con sintonía con los afectos o las lágrimas, hay ambientes donde entrar es casi un sacrilegio: no se tocan los niños, la familia, una madre que llora. Nadie se pregunta ante un niño si hay razón o no, sino de qué lado queda -al menos aparentemente- el niño, para saber dónde posicionarnos.

Para quienes somos argentinos, o latinoamericanos, muchas veces la razón no entiende lo que grita el corazón, o no importa lo que los afectos o afectividades indican, importan los sentimientos, lo sensible. Hace unos meses la sociedad -incentivada por los medios- nos inundó con el "caso Blumberg", y los argentinos se conmovieron por el caso, viendo un padre destruido, y la crueldad de unos "animale\". Todos los medios nos inundaron con el tema, ¡no sólo los explícitamente de derecha! Las radios Mitre y La Red, por ejemplo, llevaron sus móviles a las esquinas a firmar el "petitorio" de la "cruzada Axel" donde miles y miles de personas firmaron sin mirar. Al fin y al cabo importaba sobre todo el dolor y el sufrimiento de un padre. Pero este padre pareció entender mal. Era graduado en dolor y se creyó licenciado en "seguridad", "legislación" y experto en funcionamiento de los poderes de la República.

Después de un paréntesis donde "nada pasó", los medios nos inundaron con otro caso sanisidrense. Ahora, una madre llena de dolor hablaba "de rodillas", lloraba en cámaras, y celebraba misas. Su caso terminó mejor que el de Blumberg, porque su hijo fue devuelto vivo, pero ahora, la nueva licenciada en dolor, una vez más, se creyó experta en poderes de la república. En su carta al presidente, difundida hoy, le pregunta qué haría si el secuestrado fuera su hijo. Afortunadamente, los encargados de hacer las leyes (dejando de lado a los corruptos e inoperantes, que los hay), suelen ser personas con la cabeza fría, para guiarse con la mente serena y sentido jurídico. Lo mismo podría decir una madre de hijo asesinado en robo, de una hija violada, de vendedores de órganos, de prostitución infantil, entre otros casos. Si los padres de las víctimas hicieran las leyes, salvando los meritorios ejemplos de algunos, como las madres y abuelas de Plaza de Mayo que jamás han pedido venganza sino justicia, las leyes de la república se transformarían en una ley de la jungla donde -como siempre- ganarían los fuertes, los impunes, los poderosos.

Muchos, en especial en la clase media residual, no saben que existe un mundo "afuera", no saben del dolor, o de la lucha por la vida de los otros. Es verdad que a la madre de un hijo secuestrado, si la estadística dijera que en el último año sólo hubo un secuestro (el de su hijo) eso no le serviría de nada: ¡hay un secuestro!, el propio. Pero fuera de estos momentos de drama, nada se los escucha decir de los otros dramas. De la solidaridad con ellos. Si en Torcuato, un menor es secuestrado dos meses para trabajo esclavo, nada se escucha decir a Blumberg o a la censora sanisidrense; si un menor de dos años parece secuestrado y se encuentra dos días más tarde muerto en el Arroyo Las Piedras, en Solano, tampoco nadie dice nada (tampoco los medios, si de intensidad hablamos); para no decir nada de los 28 años que llevan secuestrados los más de 200 menores nacidos en cautiverio y que todavía hoy ignoran todo sobre ellos y sus vidas. Y sobre esto, nada dicen; o peor, nos insultan y ofenden a los que pretendemos mantener viva la memoria, haciendo referencia al Museo de la Memoria.

Personalmente repudio todo acto de violencia, y me rebelan los secuestros y todo negociado con la vida humana. Pero también, personalmente, no le doy ningún derecho a Blumberg ni a la madre de Nicolás para hablar en mi nombre. Es más, les aclaro que cuando hablan, generalmente repudio lo que dicen y a quienes representan, les aclaro que estoy en otra vereda, y eso no me pone del lado de la vereda de los secuestradores (de quienes también estoy en otra vereda), les aclaro que solidario con su dolor, no soy para nada solidario con sus causas. No firmé el petitorio Blumberg (y creo estar de acuerdo con el nombramiento de María del Carmen Falbo en la procuración de la provincia), y ni pienso ponerme nada negro el día que la señora lo pide. Porque ella no se puso pañuelos blancos los jueves, porque ella no sabe distinguir el poder ejecutivo del legislativo (igual que Blumberg, lo que invita a pensarlos en el grupo de los defensores de dictaduras, que jamás lo hicieron; porque de ser demócratas sabrían claramente la diferencia), y porque ella habla mucho de ponerse de rodillas pero nunca parece haberse puesto de rodillas ante los pobres de la patria. Esos que llevan siglos secuestrados, con hijos secuestrados, trabajo secuestrado, salud secuestrada y futuro secuestrado. Y lamento creer que en este caso, ella está del lado de los secuestradores.

viernes, agosto 27, 2004

Terminemos con la pobreza, matemos a todos los pobres

Problema: hay gente que vive cerca del CEAMSE (centro donde se tira y procesa la basura, un basural), se mete ilegalmente al mismo para buscar comida, ya que algunos supermercados tiran comida vencida o cerca de su vencimiento.

Solución de parte del estado: formar un cordón de policías, gendarmes y otras fuerzas para que esta gente no entre a comer basura, amenazando con reprimir con balas de goma y demás métodos.

Esta solución se parece mucho a la broma de "Terminemos con la pobreza matando a todos los pobres". La gente no va a buscar comida a al basural porque le gusta, va porque no tiene otra oportunidad.

Me parece que están enfocando bastante mal el problema: quiero decir, ven el problema que la gente se mete ilegalmente en el basural, pero no ven el problema que la gente tiene que buscar comida en la basura, porque no tiene otra forma. O si lo ven, les parece mas importante el basural que la gente.

La gravedad de tema es que se está atentando contra uno de los principios mas básicos: el derecho a buscar comida. Este derecho es el mas elemental de todo ser vivo. Todo ser vivo tiene derecho a buscar su alimento porque es lo que le permite seguir vivo: un perro, un gato, los pájaros, las plantas, pero parece que los pobres no. Si no tenemos acceso a la comida ¿que nos queda?

Entiendo que es indignante saber que hay gente que come basura, pero la solución no es sacarle la basura para que no la coma. Mi opinión es que deberíamos buscar la forma de darles otra posibilidad de acceder a la comida para que no tengan que comer basura. Y creo que esta posibilidad se construye con educación e inclusión. No digo que deba ser una solución inmediata, que de un día para otro la gente deje de comer basura, las soluciones mágicas no existen, y desconfió de quienes me las ofrecen.

jueves, agosto 19, 2004

La decadencia de un mito

La ciencia es algo que siempre fue bien visto, algo bueno, el futuro; pero también siempre hubo un poco de desconfianza ante sus avances.

Hace unos cuantos años atrás, no sabría calcularlos ahora, nació un paradigma que hoy continua vigente. Este paradigma sostiene que: "la ciencia nos va a salvar", "la ciencia al servicio de la humanidad"
Los argumentos de venta eran:
En el año 2000 no vamos a tener que trabajar porque las maquinas van a hacer todo por nosotros.
En el año 2000 vamos a tener la cura para todas nuestras enfermedades.
En el año 2000 no va existir el hambre porque vamos a producir alimentos mucho mas eficientemente.
y muchos mas.

Bueno, acá estamos, ya pasamos el 2000 hace rato y por mas que la ciencia avanzó y avanza, cada vez hay mas pobreza, mas hambre y mas enfermedades. Como siempre los vendedores nos mintieron, este barco esta haciendo agua.

Escuchando en la radio a un medico hablar sobre la clonación de células humanas y la ética, decía algo así: "la ciencia tiene el deber de avanzar, de ir para adelante pero tiene que haber una disciplina que la controle porque la ciencia no se puede controlar a si misma. Esa disciplina debe controlar sus caminos, debe decir cuales son sus limites y ese disciplina debe ser la filosofía/ética"

Yo me quede pensando en quien dirige los caminos de la ciencia hoy, es obvio que los grandes grupos económicos que ponen el dinero para realizar las investigaciones, para después beneficiarse con ellas, obvio. Entonces la ciencia no esta al servicio de la humanidad como nos intenta hacer creer este paradigma, esta al servicio de estos grupos económicos.
Por esto los beneficios que surgen de este avance de la ciencia son solo para unos pocos, en general los que tienen el poder. Ejemplos sobran.

Yo no creo que el mal sea la ciencia, para mi la ciencia no es el problema, el problema es quien la controla. El saber es poder.

Tendrá esto algo que ver con que la educación general y la publica en particular esta cada vez peor? En la nota anterior dije que sin distribución de los bienes no vamos a ningún lado, en este digo que sin educación tampoco.

domingo, agosto 08, 2004

¿Que es el Contrato Social?

¿Qué carajo es el contrato social? Nunca lo entendí.
Alguna vez me dijeron que es "lo que nos permite vivir en sociedad", pero así tampoco entendí.

Uno de esos días en los que pensaba porque es tan desigual la distribución de las riquezas y de donde venía, por que unas pocas personas tienen poder de propiedad sobre mucha tierra (casi provincias enteras) y otras no tienen poder de propiedad ni siquiera sobre un centímetro cuadrado, se me ocurrió pensar como era cuando no había "sociedad".

Supongo que lo que valía era la fuerza bruta, si uno quería un pedazo de tierra tenía que sacar a patadas a los que estaban en ella, si uno quería algo que tenía otro tenía que darle palos hasta que nos lo dé (esto me suena bastante actual, ¿no, Bush?). Y al que esta vez le tocaba perder, si sobrevivía, podía ir a buscar uno mas débil, o esperar a estar mejor y sacar a patadas al que le saco lo que era suyo, o podía juntarse con otros para retomar el bien perdido, hasta derivar en una pelea entre bandas; la otra opción era que el dominante hasta ese momento, se valla poniendo viejo y venga alguien nuevo y mas fuerte que lo pueda cagar a palos, como sucede en los animales. Esta situación se repetía constantemente. En conclusión el derecho a propiedad estaba dado por la fuerza, por el poder.

Me imagino que este tipo de vida era muy desgastante porque había que estar constantemente cuidando el poder sobre los bienes y en constante alerta (algo parecido a lo que sentimos los argentinos con esta ola de inseguridad permanente). ¿y como se paso de este dominio por la fuerza, de este estado de hecho, al estado de derecho en el que supuestamente vivimos ahora?

Mi imaginación sigue ayudándome en este tema: creo que algún día se cansaron de tanta lucha, tanta tensión e inestabilidad y dijeron vamos a ponernos de acuerdo en algunas cosas:
Cada uno va a tener poder de propiedad sobre las cosas que sean fruto de su trabajo. Por ejemplo, si yo me tome el trabajo de subir al árbol y bajar una manzana, entonces es mía; si yo trabaje el campo, lo aré y lo sembré, entonces la cosecha es mía y la tierra también. Otra parte del acuerdo es que no se puede utilizar la fuerza para quitarle a otro lo que le corresponde por su "derecho" y que va a existir una forma de intercambio de bienes basada en el comercio. Este ponerse de acuerdo, para mi, es el contrato social. Forma parte de este contrato, también, la forma en que vamos a tomar decisiones y que va a pasar con los que no cumplan el mismo (leyes, justicia y poder de policía).

No soy tan ingenuo para creer que las cosas pasaron exactamente así, sé que el ponerse de acuerdo tenía como objetivo conservar el poder que tenía cada uno hasta ese momento (y que había adquirido por la fuerza, este punto es muy importante, pero no lo voy a tratar ahora) pero esta simplificación me ayuda a entender lo que es el contrato social.

En esta simplificación, el contrato social, es un marco de acuerdo en el que vivimos respetando al otro y a sus pertenencias (poder sobre las cosas).

Ahora y trasladándolo a nuestra realidad tan desigual, este contrato se transforma en un contrato desigual porque cuando vos tenés 1000 hectáreas, 2 casa, 4 autos y yo tengo sólo 4 chapas, el contrato se traduce en: yo respeto y no trato de sacarte por la fuerza tus 1000 hectáreas, tus 2 casas, tus 4 autos y vos respetás mis 4 chapas. ( Me olvidaba también que yo tengo que respetar tu basura, ¿no Mauricio?, y no aparecer cerca de los restaurantes donde vos vas). En una realidad de tanta desigualdad, el contrato social pasa a ser un contrato que solo sirve para que unos pocos retengan su poder desmedido y no para garantizar el derecho a la propiedad de todos. Y en esta realidad se entiende que se vea a la fuerza policial y a la justicia como instrumento de los que tienen el poder, porque tienen el objetivo de garantizar y hacer cumplir este contrato (desigual).

Creo que sin una buena distribución de las riquezas nunca vamos a salir de la crisis social en la que estamos. La Argentina es un país muy rico, pero esa riqueza está en manos de unos pocos. No hay ley que justifique que yo no tenga derecho a un terreno para trabajar y vos tengas miles de hectáreas viviendo del trabajo de otros; que halla desnutrición infantil y vos compres caviar y champagne importado.

Sé que no queda muy clara la idea que trato de explicar, y que tiene varias objeciones, pero es para seguir pensando. Seguro que retome este tema mas adelante.

miércoles, julio 28, 2004

La Vida se abre paso



Fueron tiempos difíciles, saqueos y rumores de saqueos (programados por el Cabezón), cacerolazos, represión, De la Rua escapando con la cola entre las patas, inestabilidad institucional, corralito, devaluación, fantasmas de hiperinflación, aumento de precios, el robo del siglo, y muchas cosas mas feas, pero a pesar de todo la vida continua y se abre paso.

Me gustaría que por lo menos se respetaran los derechos de los chicos.
Primero, los mas básicos y fundamentales que representan a la vida física: derecho a la comida y a la salud.
Después, los que representan a la vida como persona: cariño y educación.

Yo creo que a Ethiel no le van a faltar, pero sé que a muchos chicos en mi país le faltan y le van a faltar.

martes, julio 20, 2004

Nunca se sabe donde se puede encontrar una poetiza

Esto lo envió una compañera de trabajo que fue mama hace unos meses. No sé si está citando a alguien o es de su propia cosecha. A mi me gusta pensar que lo escribió ella y me parece lindo, interesante y fuera de lo común, como para compartirlo.

"Quizás la vida no es otra cosa que un constante descubrir... Y el descubrir quizás, no es otra cosa que liberarnos a nuestros sentidos sin dejar de involucrar a nuestro corazón.
Es enorme la felicidad que me invade día tras día al descubrirme como mamá junto a la personita mas importante de mi vida. " Mónica

lunes, julio 05, 2004

Ni pensar se puede en estos tiempos

El otro día estaba pensando que en estos tiempos modernos, no tengo ni tiempo para pensar, y que tal vez no sea una casualidad.

No me refiero que al Poder no le conviene que pensemos porque cuando lo hacemos es inevitable cuestionar temas sociales y de poder como la distribución de las riquezas, acceso a la educación y a la salud, o aun mas básico, a la comida.

Hablo de algo mas elemental y profundo. Hablo del simple pensamiento que uno tiene sobre lo que le pasa. Ese tiempo para analizar los sentimientos propios, analizar la relación de uno con los demás, ver lo que a uno lo gusta y le hace bien y lo que no. Analizar el camino andado, donde estoy parado y por donde seguir. Aunque parezca raro, no es tan obvio entender lo que nos esta pasando (por lo menos para mi) y saber porque siento esto o aquello ante tal situación o persona.

Este tiempo personal de pensar es el que nos ayuda a conocernos y a entendernos. Creo que conocerse a uno mismo es uno de los principales objetivos en la vida. Este conocimiento es el que nos ayuda a aceptarnos y esto nos da la una sensación de paz y bienestar personal.

Si no tenemos este tiempo, es difícil que lleguemos a conocernos y aceptarnos, es difícil estar bien personalmente, porque nos cuesta resolver los problemas y los empezamos a arrastrar.

La mayor parte de la gente que me rodea se queja por la falta de tiempo y yo también. Me doy cuenta que no tengo tiempo para pensar sobre lo que me están pasando, poder pensar las cosas para darles forma e ir asumiendolas, decidir sobre ellas, decidir sobre el camino que toma nuestra vida.

Y acá si voy a tomar la idea del Poder como beneficiario de esta falta de tiempo de reflexión personal. Veo que, socialmente, cada ves tenemos mas exigencias, que nos quita tiempo personal y nos queda menos para pensar, discernir y decidir. Entonces ¿cómo hacemos para decidir temas? ¿por inercia? ¿cómo elegimos que comer o vestir? Es aquí donde toman importancia estratégica los medios masificantes de comunicación, pero no quiero machacar demasiado en esto porque Maby me va a decir, con algo de razón, que estoy obsesionado. Ni hablar si la decisión es a quien votar.

Concluyendo, en estos tiempos modernos creo que es bueno tener presente que hay que dedicar tiempo para pensar y reflexionar y que esto nos va a traer mejor calidad de vida, nos vamos a sentir mejor y las cosas van a andar mejor.

Duda final: ¿Puede ser que por esto haya tanta gente con crisis existenciales?